1.- Estudia Ofensivamente
Piensa “voy a dominar este tema porque es
importante e interesante para mí. Si aparece en el examen, no tendré ningún
problema”. Piensa en el examen como un reto y una oportunidad de conseguir
puntos, no juegues defensivamente, pensando que puedes perder el partido.
2.- Utiliza el Aprendizaje Emotivo
La
inteligencia emocional es la facultad de reconocer y comprender las emociones que
nos afectan en un momento determinado. Si vamos un paso más allá y conocemos
también las causas de estas emociones, estaremos un paso más cerca de
manipularlas a nuestro favor.
Es decir, conseguir alcanzar el ambiente
emocional más favorable para desarrollar lo que nos proponemos. En este
caso, se tratará del aprendizaje de una asignatura concreta.
3.- Aprende de Tus Errores
La misma escena se repite entre muchos estudiantes:
ir a comprobar el resultado de un examen, enfadarse y usar esa circunstancia
para presionarse a sí mismo aún más para el siguiente examen. Esto supone
perder una oportunidad muy importante de mejorar nuestro aprendizaje. Una vez
que recibas el resultado de un examen, de nada sirve enfadarse o ponerse
nervioso. En cambio, este es el mejor momento para analizar en qué fallaste y
aprender de tus errores. Un mal resultado en un examen habla e intenta
trasmitirte que algo está fallando. Párate, escucha y actúa en
consecuencia.
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